Las mejores nuevas ideas para los regalos de los amigos invisibles

El amigo invisible es una tradición poco a poco más extendida en todo el planeta, y que toma singular relevancia en la época navideña. Regalos entre miembros de la misma familia, singularmente cuando son muy grandes, entre amigos de clase, del trabajo, de siempre y en todo momento…

No es una forma de substituir a los Reyes Magos ni a Papá Nöel, sino una fórmula entretenida de obsequiarse entre conjuntos sólidos con un costo controlado y sin dedicar mil horas a buscar decenas y decenas de regalos.

El juego tiene además de esto el atrayente, en la mayoría de los casos, de dar la posibilidad de hacer dos fiestas: la del sorteo, y la de la entrega de presentes.

La fórmula más frecuente de seleccionar a quien se agasaja, sin que nadie más lo sepa, es introducir en una bolsa papeles con el nombre de cada miembro del conjunto. Y cuando están todos, cada uno de ellos va metiendo la mano y sacando su papel con la persona a agasajar.

Después, llegado el día acordado, nueva celebración y lluvia de regalos con un limitado costo individual.

También hay quienes acompañan los ‘misteriosos’ regalos con dibujitos o papeles alusivos al receptor. Una práctica muy recomendable por el hecho de que hace todavía más entretenida la celebración y aguza el ingenio.

Amigo Invisible: Regalos por menos de 30 euros

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Pero ¿quién ideó el amigo invisible?

Hay tres historias diferentes para un mismo origen, y tal vez la más vieja sea la escandinava, que situaría los precedentes del amigo invisible en torno a Santa Claus.

Allí hay una tradición que lleva por nombre ‘Julklapp’ (Jul significa Navidad y Klapp se traduciría por ‘dar golpes’), y que homenajea a los duendecillos de Santa Claus, a los que toca hacer un trabajo esencial para acudir en el reparto de regalos.

Así que ni cortos ni perezosos, los duendes van por las casas llamando a la puerta con unos golpes y dejando los regalos con unas dedicatorias alusivas que deben servir para saber quién es el receptor de cada presente.

No es exactamente lo mismo que el juego actual, pero tiene un aire y más ingenio y misterio. Porque aquí hay que adivinar para quien es cada regalo.

La otra historia a la que se atribuye el origen del amigo invisible, y tal vez la más fiable, se sitúa en Venezuela a mediados del siglo XIX. Cuando las mujeres no podían tener más amigos que sus maridos o prometidos, pero deseaban sostener un círculo próximo en el que también cupiesen varones.

Y ante algo tan mal visto o incluso prohibido, como percibir regalos de otros hombres, se idearon un sistema al que llamaron ‘El Compadre del Papelito’, que consistía en algo muy semejante a lo que hacemos hoy con el amigo invisible.

Elegían al azar un papel en el que estaba escrito el nombre de la persona a la que había que agasajar, y entonces se reunían para hacer el intercambio de regalos.

La tradición se fue extendiendo a otros países en los que se llamó el ‘amigo secreto’, o ‘el amigo invisible’, como se conoce hoy.

Finalmente, hay otra historia sensiblemente más reciente y que se sitúa en Estados Unidos.

No se trataría del origen de esta práctica, por el hecho de que hablamos de este siglo, pero sí que hay quien le atribuye la explosión de éxito que ha tenido esta práctica en los últimos tiempos.

Es una historia con lugar específico, nombre y apellidos.

Ocurrió en Kansas City y el protagonista se llamaba Larry Dean Stewart. Una persona de origen humilde que comenzó su vida adulta con bastante mala suerte, y vio incluso de qué forma un par de años seguidos perdía su empleo poquísimo antes de Navidad.

Pero la mala suerte cambió, y a Larry le llegó el éxito. Un negocio de llamadas a larga distancia y una tv por cable le transformaron en millonario.

Y coincidiendo con su enorme éxito económico, alguien comenzó a agasajar dinero a personas necesitadas, cada Navidad y de forma anónima. También hacía llegar cantidades de dinero a organizaciones y causas ventajosas.

El regalo anónimo se convirtió en una tradición y las noticias de lo que ocurría tuvieron tanta repercusión que en el planeta anglosajón se comenzó a conversar de un juego conocido como ‘Secret Santa’.

En 2006, cuando Larry Dean Stewart fue diagnosticado del cáncer que acabaría con su vida, descubrió la identidad segrega de quien hacía los regalos secretos. Y el amigo invisible era él.

Última actualización el 2019-12-04 at 12:10 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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