Las mejores estufas y chimeneas de bioetanol que reúnen calidez y diseño

El bioetanol ha cobrado impulso en el contexto de la busca de energías alternativas. Es cierto que emite C02 en su combustión y que, por lo tanto, no se puede calificar de energía limpia en su literalidad.

Sin embargo, su nivel de gases de efecto invernadero es sensiblemente menor al de comburentes más usuales derivados del petróleo. Una gran ventaja es, exactamente, que el bioetanol no depende de forma directa.

Obviamente, su aplicación al campo familiar ha tenido en las estufas uno de sus primeros clientes. La expansión de este género de productos es concida. Muy habitualmente se usan como complemento de los sistemas tradicionales.

De entre las señaladas, situamos primeramente el modelo Delta Flat de Kratki por su diseño bien elegante y sobrio a un coste muy competitivo.

Como definición, el bioetanol es un alcohol inflamable que se consiguen de la fermentación de material vegetal con un elevado componente de celulosa. Pondremos tres ejemplos: la caña de azúcar, los cereales y la remolacha.

A su explicación química, en el caso de las estufas de este comburente hay que añadir un esencial componente que debe ver con el diseño. Su tendencia como elemento de decoración además de esto de como fuente de calor esta al levanta. No obstante, tampoco está pensada para calentar grandes espacios.

De hecho, comenzó primero el diseño con fuegos ornamentales y entonces se aplicaron los procesos para que además de esto diera calor.

Ayuda a ello su utilidad de ambientes tanto interior como exterior. No son por lo general asequibles, pero sí que ofrecen factores climáticos y estéticos a tener en cuenta. Por ejemplo, dejarte tener en un piso o en una habitación una ‘chimenea’ (también se conocen como biochimeneas) aunque no se ajuste a las particularidades usuales.

Proceso de funcionamiento

Es extremadamente fácil. Se vierte el biocombustible en el depósito que llevan integrado. Cuando el bioetanol se quema emite la energía calorífica. La transferencia de calor se hace por convección.

Es decir, se genera únicamente por medio de materiales o evaporación de fluidos. En este caso, el 100% del bioetanol se convierte en energía.

Al no tener tiro ni salida alguna, las calorías que se emiten quedan en la estancia y no se genera fuga energética.

Tipos de ‘hogares’ del dispositivo

Se llama hogar al espacio en el que se genera el fuego. Hay dos clases dependiendo de la gama, el diseño y, muy esencial, el coste.

Por un lado, está el vaso quemador que es el empleado en las chimeneas más asequibles y tiene una capacidad de almacenamiento bastante limitada.

Por otro, el quemador con mecanismo de seguridad. El depósito del comburente está fabricado en un material poroso que lo absorbe. Muy seguro de emplear por los dispositivos que evitan que se derrame el bioetanol.

La capacidad del quemador puede ir de medio libro a los cinco conforme modelo. Como mínimo debería tener en torno al litro y medio de capacidad.

Pueden ser, por lo general, de fibras cerámicas, de acero inoxidable o de piedra porcelana.

¿Se puede regular la llama?

Sí, se puede. Tanto en la intensidad como en el tiempo de encendido. Se hace por medio de una regleta o por medio de un regulador electrónico.

¿Cuánto cuesta y dura el bioetanol?

Por ejemplo, 20 litros distribuidos en 4 garrafas de cinco supera tenuemente los 40 euros. Respecto a la duración, obviamente depende de la intensidad de empleo. Para hacerse una idea, puede estar entre 0,2 y 0,6 litros por hora teniendo presente la mayor o menor intensidad.

Clases conforme su ubicación

  • De sobremesa: Están más orientadas a la decoración que a la eficiencia calorífica. Sus diseños son atractivísimos.
  • De suelo: Cuenta con una amplísima pluralidad de diseños y de tamaños. Algunas imitan a las chimeneas sin especificar obra alguna.
  • De pared: La mayoría son biochimeneas también de modernos y atractivos diseños. Los costos, en las gamas altas y de tamaño más grande, habitúan a ser bastante elevados.
  • De techo: Menos extendidas y muy caras de coste.

Ventajas y también inconvenientes

Entre los ‘pros’ sobre las fuentes de calor más usuales destacamos:

  • Sencilla instalación: En este aspecto no resiste comparación gracias a su extrema sencillez. De hecho, no requiere instalación alguna. Se pon donde se escoja, se echa el bioetanol y a marchar.
  • Utilización: Como es lógico en un dispositivo tan fácil, su empleo también lo es. Basta cargar el alcohol y encender el quemador.
  • Fácil transporte: Ventaja sensiblemente más considerable en los modelos para poner sobre mesas o repisas.
  • Decorativas: Una de los ‘pros’ más esenciales. Basta verlas para comprobar que el componente estético es sin duda uno de sus fuertes.
  • Control de la llama: Sus extensos cristales en los que se aloja el fuego dejan un control progresivo de la llama.
  • Versatilidad: Sirven para interior y para exterior.
  • Mantenimiento mínimo: Apenas se limita a cargar el comburente y comprobar algunas veces la limpieza del quemador.

Entre las particularidades que se pueden calificar de desventajas están:

  • Calor limitado: Hay que tener en cuenta que sirven, en su campo práctico, para calentar una sola estancia o una casa pequeña. No sirve para caldear una residencia.
  • Precio: Tanto del comburente como del aparato. No son asequibles aunque, obviamente, cambia mucho por tamaño. Hay gran margen entre las de sobremesa y las que van en pared como una chimenea que, como resulta lógico, son las más vistosas.
  • No hay calor residual: Cuando se apaga se acabó el calor. No queda calidez en el ambiente como en otras alternativas como pueden ser las brasas de la leña o el tiempo que en tardan en enfriarse los radiadores de gas o de comburente.
  • Olor: Es un factor controvertible como desventaja. Si el comburente es de calidad, los olores que genera son menores. Si no es de esta manera, el olor será más intenso. Incluso se le puede echar en el depósito unas gotas de esencia para prevenir.

¿Son seguras?

Son por lo general bastante seguras aunque, como por lo general en este ámbito, requiere ciertas cautelas y un buen mantenimiento que resulta fácil.

Por ejemplo, se puede estar sensiblemente más apacible que con una de leña en tanto que no hay restos ni brasas. Además, las llamas habitúan a estar protegidas.

En todo caso, hay que tomar las distancias recomendables a las llamas para evitar sobresaltos. Varían en función de los modelos.

Hay que recordar que emite CO2, mucho menos perjudicial para la salud que el monóxido de carbono que emiten, por ejemplo, estufas, derivados del petróleo o el lignito.

No obstante, es recomendable instalarlas en estancias con ventanas o puertas para que se pueda ventilar.

Precauciones básicas

Esperar a que el quemador se enfríe entre 10-15 minutos con el recipiente cerrado antes de verter comburente.

Si es portátil también hay que esperar aproximadamente ese lapso de tiempo para moverla.

No hay que tocar la chimenea o estufa mientras que esté encendida.

Nunca hay que apagar la llama soplando ni, obviamente, con agua.

Como es lógico, tampoco hay que echar el alcohol con la llama encendido o bien otros quemadores de la misma chimenea.

Delta Flat de Kratki: Sobriedad y elegancia a buen coste

Diseño sobrio y bien elegante en acero de calidad. Como en todos el resto productos de esta gama hay que sopesar que la estética es un factor tan esencial o más que la intensidad calorífica que llega, como ya se ha apuntado, a un ambiente limitado. En este caso, no más de 25-30 m2 sin esperar tampoco unas temperaturas muy elevadas.

Uno de sus aspectos más positivos es la longitud de su quemador que abarca casi todo el espacio interior con sus vistosas llamas (no lleva cristal). Para progresar su diseño se pueden adquirir además de esto aparte unas piedras decorativas para poner alrededor del quemador.

Que sea una de las biochimeneas de menor grosor del mercado (apenas 12 cm.) deja que se pueda poner como si fuera un cuadro.

Se puede poner contra una pared sin que esta se deteriore. En todo caso, para mayor cautela mejor poner un cuadro aislante en la zona. Cuenta con bastantes ranuras para que salga el calor.

Entre las puntuales quejas al producto está que la capacidad del depósito para comburente es más bien reducida. Además, se aconseja no llenarlo. En torno a medio litro que alcanza para, aproximadamente, hora y media.

Purline Nympha Plus: Sensación de calidez

Como toda estufa de sobremesa está más pensada para la decoración. Su económico coste de esta manera lo patentiza. Este modelo de tres quemadores cumple ampliamente con la función estética.

Con todo, si se sitúa en una estancia pequeña se aprecia el calor aunque, sobre todo, lo que da es una sensación de calidez.

En esta gama en la que se apuesta más por lo visual, hay que tener en cuenta que, para que luzca encendida, el coste del comburente puede resultar elevado. Esta es, exactamente, una de las objeciones más mentadas.

Es una estufa que invita antes a encomiar su diseño que a valorar el calor que da. Por tanto, una adquiere muy específica para residencias que intenten complementos bonitos a su sistema de calefacción usual.

Que pueda emplearse también en exterior le da un atrayente añadido. Su deseo decorativo se robustece con las piedras blancas que vienen con este producto. Es sólida, fabricada en acero, y sus depósitos tienen escasa capacidad. Dan para una cena no muy larga.

Tecno Air System: Llamativo diseño para suelo

Estufa de suelo de empaque con un coste ya respetable. Muy atractiva por tamaño y diseño. Este género de productos ofrecen más potencia de calor que los de sobremesa, pero también están concebidos para salones grandes donde luzcan más.

Por tanto, tampoco es un dispositivo que caliente un salón si es notable ni una residencia media.

Que no sea preciso ningún género de instalación, y por lo tanto poder mudarla de lugar (aunque tampoco se trata de una estufa ligera), supone un plus socorrer si se quiere mudar la decoración.

La capacidad del depósito, por lo general una de los ‘contras’ de estas opciones, da para unas cuatro horas de llama, tiempo variable dependiendo de la intensidad.

Kratki Ball: Apuesta por la originalidad

Un modelo que apuesta de manera decidida por el diseño sobre cualquier otra cosa. Su originalidad es su mejor baza y se paga. Colgada en la pared da más impresión de cuadro que de estufa.

Además se pueden adquirir complementos como piedras trasparentes que, alrededor del quemador, destacan todavía más la estética.

Su autonomía de funcionamiento está también sobre las cuatro horas. El quemador no es demasiado grande pero, como se apuntaba, este modelo vende sobre todo vistosidad y lo consigue de largo.

Purline Syke: Una alternativa para techo

Como se señalaba, las biochimeneas de techo son modelos menos extendidos y están en la gama de coste alto-muy, muy alto (algún modelo se puede acercar a los tres mil euros).

Obviamente, además de esto de su coste, son sensiblemente más bastante difíciles de instalar de verdad, mejor dejarlo a cargo de profesionales). Resistentes y robustas. Su quemador y depósito no cambia mucho sobre otros modelos menos ostentosos.

Última actualización el 2020-03-12 at 15:10 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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