Las mejores ‘cocottes’ para recuperar los guisos de la abuela

Las cocotte son ollas de hierro derretido o colado (el conseguido de la primera fusión del metal en los altos hornos), perdurables y pesadas que recobran los sabores caseros en totalidad.

Como las ollas que antes ocupaban los fogones de la abuela, pero adaptadas a los nuevos tiempos. Es decir, con notables mejoras en el material, las posibilidades y el diseño. Y con un coste, acorde a estas características particulares, bastante más elevado que el de los modelos de acero o aluminio.

Como excepción, y sin salir de los materiales de fabricación, una firma francesa (Emile Henry) usa como alternativa la porcelana (grés vitrificado).

Pero en síntesis, una ‘cocotte’ es un producto de menaje de cocina en el que prima la calidad del guiso por sobre el factor ‘exprés’ del tiempo.

De entre las escogidas, destacamos como líder un modelo de 26 centímetros de diámetro de la compañía francesa Le Creuset, una de las más esenciales del campo.

Rebajas

¿Por qué una cocotte y no una olla exprés?

La olla exprés es más asequible y más veloz. Para hacer frente a esas valoradas cualidades, los factores de competencia de la ‘cocotte’ pasan, fundamentalmente, por ofrecer un enriquecimiento de los sabores en las recetas más elaboradas.

Es decir, para comprendernos, no están concebidas para cocer unos macarrones. Para ese cometido es suficiente cualquier otro recipiente. Usar la ‘cocotte’ precisa de unas aspiraciones gastronómicas más elevadas. Sopas, estofados, guisos, asados de carne y además, incluso, horneado de pan.

¿Por qué enriquece los sabores?

El grosor de la capa de hierro que se pone al fuego permite la distribución uniforme del calor, preferiblemente en una gradación media-baja.

El cierre hermético de su diseño deja el plus añadido de conservar la temperatura muy frecuente.

Ninguna de las cualidades de los ingredientes puede escapar del interior. Y la lentitud de la cocción hace el resto. Es el instrumento ideal de la conocida como slow cook o cocina lenta.

Estas cualidades hacen que todo lo que se eche preserve sus jugos.

¿Está desaconsejada para alguna fuente de calor?

No. En este aspecto es absolutamente versátil. Se puede utilizar en cualquier superficie generadora de calor.

Ya sea horno (siempre y en toda circunstancia y cuando el pomo de la tapa no sea de plástico), cocina de gas, de inducción o de vitrocerámica. Incluso se puede hacer una utilización más vintage calentando la ‘cocotte’ sobre unas brasas.

Ventajas y además inconvenientes

Empecemos por los contras por ser menos rebosantes. Como ya se apuntaba, el coste es más elevado que el de una olla exprés. Pero aun de esta forma, resaltar que la oscilación de costos es extensa. Y aunque el desembolso siempre y en toda circunstancia es mayor, podemos hallar determinados modelos que sean alcanzables, sin excesos.

El peso es de forma notable superior. Obviamente, además muy variable dependiendo del tamaño. Varían, aproximadamente, entre los 2 y los 8 kilos.

Y otra de las objeciones, marcada por el diseño, tiene mucho que ver con la cautela en su empleo. Las asas van sin protección (aunque se pueden adquirir como complemento) y las temperaturas que alcanzan son susceptibles de quemaduras notables.

Algunos de los pros ya se han mentado. Por ejemplo, el aprovechamiento prácticamente total de los sabores debido a su calentamiento.

Hay una ventaja muy vinculada a uno de sus ‘peros’. Es cierto que la inversión económica es pero alta, pero además que la perdurabilidad del producto es superlativa. Podríamos decir que una buena ‘cocotte’ es susceptible de ser dejada en herencia.

Otro de sus aspectos positivos es el diseño. No solo práctico para su fin culinario sino estéticamente muy trabajado.Y en este aspecto la pluralidad es enorme.

Diámetros y formas

Una de las principales recomendaciones antes de decidirse por una ‘cocotte’ debe ver con su diámetro. Dado que se trata de una adquiere de cierta extensión, proponerse ahorrar a cuenta del tamaño acostumbra a ser causa prácticamente segura de arrepentimiento siguiente. Porque aunque sea algo más costoso decantarse por un diámetro razonablemente holgado, vale la pena.

Las medidas fluctúan entre los 20-30 cm. (hay modelos que incluso tienen más, como uno de Le Creuset que llega a los 34 cm.). Y en el extremo opuesto además hay en el mercado mini ‘cocootes’, por poner un ejemplo de 10 cm., destinadas a presentaciones o acontencimientos, primordialmente.

Para hacerse una idea media, la de 26 centímetros de diámetro daría para unos cinco comensales, siempre y en toda circunstancia teniendo presente la subjetividad, en forma de hambre, de los temas gastronómicos.

En cuando a las formas, como es evidente por su profusión, la más frecuente y multiusos es la de forma redonda.
La ovalada es más propia para las carnes.
Las más altas se habitúan a emplear para los guisos por la cantidad de líquidos
y las más bajas son más recomendables para arroces, fideúas o guisos de pescados.

También se pueden hallar con formas más creativas de siluetas de animales o comestibles, pero resultan escasamente prácticas.

Manual de limpieza

Antes de estrenarla resulta conveniente lavarla con agua, un tanto de jabón y siempre y en toda circunstancia con esponja para no rayar la superficie.

Para las limpiezas siguientes hay que dejar que la ‘cocotte’ se enfríe absolutamente. No hay que agregar nunca agua si está todavía caliente.

Es muy recomendable dejarla en reposo, una vez fría, como un cuarto de hora con agua caliente mezclada con un chorro de lavaplatos. De este modo se reblandecerán los restos de los ingredientes.

Si con esa fórmula no basta, se puede recurrir a otra alternativa: un litro de agua caliente mezclado con dos cucharadas pequeñas de bicarbonato y ponerla a fuego potente hasta el momento en que salgan los restos.

Después de vaciarla de agua, como ya se recomendaba al principio, se frota con una esponja y se seca con papel de cocina.

Consejos prácticos de empleo

Usar siempre y en toda circunstancia aparejos de madera o silicona para remover los ingredientes.

Encender antes la fuente de calor a grado medio-bajo y comenzar a cocinar cuando coja algo de temperatura. Exponer la olla a una temperatura fuerte desde el inicio puede dañar el esmalte.

No meter en el microondas (con la excepción de los modelos de porcelana). Y es recomendable nunca arrastrar la ‘cocotte’ por la vitro o inducción sino levantarla aunque cueste.

Resulta recomendable no calentar el recipiente vacío. Antes hay que echar aceite, o el líquido pertinente, o untar de mantequilla el fondo para conservar el vitrificado interior.

La mejor, Le Creuset, 26 cm.

Rebajas

La ganadora lo es por la garantía que aporta la marca, incontrovertible en todo el planeta, y por la calidad y posibilidades a un coste razonable para el producto del que se trata.

No está en la gama baja en tanto que la firma francesa viene a ser la elite del campo, y meridianamente la acreditan sus resultados.

Es más, a el beneficio de un tamaño que deja una comida en familia sin inconvenientes (de cuatro a seis comensales teniendo presente la subjetividad citada para estos casos) suma su durabilidad.

También es una de sus grandes virtudes el hecho que destacan las valoraciones, y que inciden especialmente en el mantenimiento de esta ‘cocotte’. Después de múltiples cocinados, incluso con un empleo muy intensivo, su estado de revista es perfecto.

Su diseño es otro de los pros más citados. No solo por su estética sino por el perfecto y hermético cierre de la tapa con el recipiente.

Una de las pequeñas objeciones en la adquiere no hace referencia a su calidad, sino es la sugerencia de que se adjunten en el producto recetas para que se le pueda sacar el mayor provecho posible.

Otra queja que se escucha a veces está relacionada con un ‘inconveniente’ estructural como es el peso del producto. Sin embargo, es el material con la que está fabricada es uno de los principales motivos de la calidad que ofrece.

Staub-24 cm. con ‘efecto gotas de agua’

Staub es una marca de prestigio en el planeta de la ‘Cocotte’. Fundada en Alsacia en 1974, en pocos años se ha transformado en un símbolo de elegancia y excelencia muy pegada a la calidad. Una marca, Staub, que ha sido recomendada por muchos grandes chefs y que desde 2008 se fabrica en Francia.

Esta ‘cocotte’ tiene como gran valor que consigue una redistribución de la humedad hasta 20 veces más homogénea que en una olla normal. Gracias al efecto ‘gotas de agua’ que se genera dentro de la tapa se consigue que tras 30 minutos de cocción siga quedando más de un 50% del líquido, con lo que se minimiza el riesgo de que se nos queme el alimento.

Además incorpora en su interior un esmaltado multicapa rugoso que se compone primordialmente de vidrio y ofrece una superficie muy resistente con una vida útil prolongada.

En cuanto a la parte negativa, las objeciones vienen motivadas por quedarse pequeña de tamaño, no por su contrastada calidad. Y es que el recipiente da para tres comensales bien servidos o como mucho cuatro. y con cierta moderación.

Otro de los reparos además debe ver con un factor inherente a estos productos de hierro derretido, como es su peso sobre todo en el momento de fregarla. Y además se destaca entre sus contras su elevado coste aunque, en su gama, no resulta de los más elevados.

Cocotte redonda de Cecotec, aprovecha el vapor

Su principal baza no es menor: su coste. Muy económica. En la relación calidad-coste sale realmente bien parada. Y a pesar de estar en la gama baja en este aspecto es más robusta que otras de su rango que son demasiados finas.

En todo caso, no se debe olvidar que el grosor del metal es uno de los componentes básicos de su calidad y que, por norma general, este requisito se refleja de forma clara en el coste del producto.

Tiene posibilidades a valorar como una tapa que, por su diseño, aprovecha la condensación del vapor. Con ello se consigue que los ingredientes estén humidificados de forma muy frecuente y, en consecuencia, más jugosos.

Emile Henry-Olla porcelana, para enhornar pan

Modelo fabricado en porcelana como es señal de identidad de la firma francesa. Bastante asequible por coste.

Su material comporta dos ventajas añadidas a sus contendientes de metal. Además de poder meterse en el microondas, las asas no se calientan y se puede extraer sin inconveniente.

A ello suma una ventaja además apreciadísima como es su menor peso (especialmente recomendable para personas mayores).

En el campo culinario se destaca el excelente horneo de pan de masa madre.

Lodge L8DD3, la dos en uno

Una ‘cocotte’ atípica por su diseño más rudo, pero además por el hecho de que se le puede sacar partido a su tapa como sartén (si se quiere se puede adquirir un mango de la misma marca por un coste de unos 13 euros aproximadamente).

Por coste es muy recomendable. Pero entre las objeciones es esencial saber que vamos a deber estar muy pendientes para que los comestibles no se peguen, y eso es una cosa que no siempre y en toda circunstancia se consigue. Claro que esto además tiene mucho que ver con la maña de quien cocina.

Última actualización el 2020-03-02 at 16:10 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados