Alternativas a las doce uvas para percibir el nuevo año de la mejor forma

La Noche Vieja está repleta de supercherías transformadas en tradiciones a base de reiteraciones durante decenas y decenas y decenas de años.

Hay quien saca las maletas a la puerta de casa para tener un año muy viajante. O quien espera conseguir amor en el año nuevo y para esto enciende velas blancas, rojas y verdes mientras que suenan las campanadas, para dejarlas encendidas hasta el momento en que se consuman por completo.

También hay quien aspira a tener un nuevo año ventajoso en lo económico y se mete dinero en el zapato, o se lava las manos con cava y azúcar. Que seguro las dejará suavísimas, al menos.

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Sin contar la frecuente fórmula de captar la suerte llevando ropa interior roja. Una tradición que se cree originaria de China pero que mucha gente mantiene viva en Occidente.

Claro que la mayor de todas las tradiciones, en España, es la de tomar las uvas. Una por campanada, hasta doce, que hay que procurar tragar al ritmo del dong… aunque no sea simple. Y eso que esa noche se enlentece el ritmo del reloj de la Puerta del Sol para evitar que media España se atragante.

Hoy en día ya hay uvas hasta sin pepitas, para que no terminemos con la boca llena. Pero también hay quien se pasa los últimos minutos del año pelando sus uvas y quitándoles las semillas para tener una entrada un tanto más apacible.

La tradición de las uvas es de origen de españa, pero está poco a poco más extendida a otros países hispanoamericanos como México, Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Perú, Colombia, Puerto Rico, Nicaragua o Costa Rica.

Origen de las uvas para Nochevieja

Sobre su origen hay dos versiones diferentes aunque son de forma perfecta compatibles.

La primera se remonta a la década de 1880, cuando según lo que parece, la alta burguesía de españa copió la tradición francesa de celebrar fiestas en Navidad tomando uvas acompañadas de vinos espumosos. Y el pueblo de Madrid, que iba a la Puerta del Sol a oir las campanadas, comenzó a tomar uvas para burlarse de las clases altas y su nueva costumbre.

Después, en 1909, una súper cosecha provocó que los labradores de Alicante tuvieran un sobrante de uva. Y alguien, para darle salida, aprovechó aquella pequeña tradición de unos 30 años antes para conversar de las uvas de la suerte y conseguir que se extendiese a toda España.

Desde entonces, si esta historia es real, habría que buscar al autor por el hecho de que muy probablemente sería uno de los mayores genios del márquetin de la historia.

El inconveniente es que no a todo el planeta le agradan las uvas. Y por eso en el artículo hemos buscado sustitutivos entretenidos para no estar con las manos quietas y la boca cerrada mirando la t.v. mientras que nuestros familiares se vuelven locos para comer las uvas al ritmo de las campanadas.

Uvas pasas

Son la alternativa muy empleada en determinados países de latinoamérica en los que no es realmente simple conseguir uvas frescas en estas datas.

Son, como todo el planeta sabe, uvas secas que mantienen todo el poder energético y solo pierden el agua, cosa que no es nada fácil.

Se pueden secar al sol, aunque no es el proceso más deseable por lento y por el hecho de que durante todo el tiempo de secado están expuestas al contacto con insectos y el deterioro microbiano.

La fórmula más frecuente de secado es con microondas, que provoca una veloz evaporación del agua.

Gominolas

Las golosinas, que se llamaron Wine Gum (gomas de vino) en su origen, nacieron en 1905 al mezclar vino fermentado con un agente espesante.

Después, conforme múltiples especialistas, fue Haribo (Hans Riegel de Bonn) quien dejó su trabajo en una confitería y se puso a hacer oseznos de goma en una compañía cuyo nombre respondía a sus iniciales y las de su ciudad.

Hoy en día hay una cafetería en Tokyo que con una impresora 3D y un cortador láser deja a los clientes imprimir su cuerpo en forma de oseznos de goma.

Y en determinados sitios se ha vuelto ahora muy popular meter golosinas en las copas.

Las golosinas son caramelos blandos y dulces fabricados con gelatina animal mezclada con edulcorantes, abrillantados y con formas amenas.

Para reemplazar a las uvas son realmente simples de masticar… pero no más simples de tragar que una uva.

Aceitunas

Es el sustituto más fácil de las uvas. Y para más de uno, incluso más ricas.

Pero hay que cerciorarse de que se trate de aceitunas rellenas, por el hecho de que como se nos ocurra reemplazar las uvas por aceitunas con hueso, vamos a proseguirse dándole a la mandíbula bastante bien entrada la noche.

Pero como eso no se le ocurrirá a nadie, el que se decida por las aceitunas lo tendrá más simple… siempre y en toda circunstancia y cuando no compita con uvas peladas y deshuesadas. por el hecho de que en un caso de esta forma, ganan las uvas, más suaves, frescas y con menos consistencia.

Las lentejas de la suerte

No se sorprenda por el hecho de que no se trata de tomar doce cucharadas de lentejas, una por campanada, ni nada semejante.

Pero es una costumbre italiana tan extendida que bien tiene lugar en el artículo.

Porque de la misma manera que las uvas, la tradición italiana de sacar la cuchara y ponerse a comer lentejas únicamente comienza el año es una costumbre que vive entre los gratos recuerdos de las familias y el hecho de que trae suerte y riqueza para el año que acaba de comenzar.

Una tradición que se remonta a la Roma Antigua. Las lentejas fueron una de las primeras legumbres cultivadas por el humano, y como semejantes eran un producto valoradísimo y querido.

Por eso los romanos obsequiaban por estas datas una pequeña bolsa de cuero (llamada scarsella) llena de lentejas para atarla a la cintura. En la esperanza además de esto de que por su forma redonda y aplastada, se transforme cada una de ellas en una moneda, durante ese año.

Lacasitos

Los más pequeños de la fábrica de chocolates Lacasa. Lentejas de chocolate cubiertas de azúcar de siete colores diferentes, que cambián conforme el país del que se trate.

Cada día se fabrican tantos Lacasitos que podrían dar la vuelta al planeta uno a la vera de otro.

El conjunto chocolatero Lacasa nació en 1852 en jaca (Aragón) en el almacén que puso su creador, Antonio Lacasa Piens.

Desde entonces, 12 Lacasitos serán sensiblemente más simples de tomar con las campanadas que 12 uvas, con o sin semillas.

Conguitos

Los Conguitos fueron creados por un pastelero madrileño llamado Federico Díaz Martínez en 1963.

Un producto de éxito en los primeros tiempos de la publicidad, que seguro que muchas personas mayores de 55 años son todavía capaces de ponerle música.

A día de hoy los Conguitos, que tuvieron sus vacas flacas, fueron comprados por la chocolatera Lacasa en 1998 y han vuelto a adquirir una gran fama en pequeños y mayores.

Se trata de cacahuetes cubiertos de chocolate. Hoy hay cinco variedades diferentes y se exporta a múltiples países como Canadá, Gran Bretaña, México, Argentina… ¡y hasta Japón!

Para reemplazar a las uvas tienen el beneficio de que caben doce en la boca sin muchos inconvenientes, pero la complicad de que hay que masticarlos bien antes de tragar, y no es tan fácil.

Bombones

Típico cambio de Nochevieja que probablemente no se haga más por aquello de sostener la tradición.

Porque un buen bombón es realmente simple de masticar, y si acabamos con la boca llena de chocolate probablemente nadie le hará ascos y lo llevaremos con alegría.

Más ameno, o discutido, puede ser tomar doce bombones de licor, que habitúan a ser más redonditos. En ese caso no será tan fácil y mejor ser prudentes, singularmente si hay pequeños.

Cacahuetes

Complicado. Incluso si ya vienen pelados, que será lo normal.

Como los Conguitos, caben en la boca pero no se mastican tan simple ni se deshacen como las uvas.

No asemejan los frutos secos lo idóneo para tomar con las campanadas a toda velocidad.

Pistachos

Como no estén pelados cuando empiecen las campanadas, olvídese. Porque no acostumbra a ser tan simple quitarles la cascarilla como asemeja, y siempre y en toda circunstancia hay alguno que se bloquea.

Son muy espesos, tienen una gran carga de proteína y son muy, muy ricos en vitamina B, E y ácido fólico.

De todas formas, es un fruto que se ha puesto bastante de tendencia en los últimos tiempos, se ha aumentado mucho su producción en el planeta, y se habla sin parar de sus beneficios para la salud.

Dicen que favorece el control de los niveles de azúcar, es bueno para el corazón, ayuda a adelgazar… y todas esas cosas que habitúan a ser comunes a muchos comestibles sin realizar.

Gajos de mandarina

Deberán estar peladas y listas para comer con mucha antelación, y es esencial identificar si llevan semilla para no atragantarnos. Algunas pueden ser un tanto ácidas, es una lotería que tendrán que jugar y que puede ser incluso ameno.

Frambuesa

Una alternativa no capaz para todos los gustos. No es conveniente lavarlas por el hecho de que al lavarlas absorben gran cantidad de agua y se reblandecen, con lo que la textura final no resulta tan agradable. Además, el lavado con agua supone una pérdida de sabor. Únicamente se lavarán si están sucias, pero siempre y en toda circunstancia de forma veloz y frágil, y justo antes de su consumo.

Palomitas



Saladas o con mantequilla, tendrán que prepararse con tiempo y son una alternativa segura incluso para comer las doce uvas de golpe en el último momento en tanto que caben en la palma de la mano. Una opción para los más pequeños que seguro que triunfa.

Última actualización el 2019-12-04 at 12:00 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados